Trabajar para vivir
En este momento siento mucho, estoy teniendo una recapitulación de todas mis decisiones mientras estoy terminando de empacar mis cosas. Me mudo. De nuevo. Ya no a la ciudad de antes, ahora una más cerca de mi pueblo y estaré con familiares pero es extraño. Siento que muy pocas personas hablan de este tema. Cuando me fui a estudiar a la universidad, lejos de mi pueblo, solo podía visitar a mi familia cada quince días, un día y medio el fin de semana; esperaba las vacaciones para poder estar en mi casa con mi familia y siempre era muy duro regresar a la ciudad después de estar un mes entero con ellos, eso es algo que me costó mucho. Lloraba los primeros días y me sentía muy sola, pero quería estudiar, formar mi camino. La universidad lo hizo más llevadero y algunos de mis amigos y compañeros también.
Después, cuando me recibí y comencé a trabajar, me sentí muy diferente. Me di cuenta lo mucho que extraño estudiar, demasiado. Encontrar un trabajo recién egresados es muy complicado, sobre todo porque en lo personal, como foránea, tenía que encontrar uno que me pagara lo justo porque tenía que pagar renta y básicamente solventar mis gastos. Cuando por fin encontré un trabajo de lo que me gusta, no se sintió tan bien, tanto por el ambiente laboral como el hecho de que ya no veía a nadie, nadie de mi edad o con quién tuviera algún apoyo, era raro porque todos estábamos intentando abrirnos un camino laboral y los horarios eran y son horribles.
Yo no quiero vivir para trabajar, quiero trabajar para vivir. Así que renuncié a ese trabajo, muchos me criticaron y juzgaron porque tenía buena paga, era independiente, vivía en la ciudad pero yo no era feliz, busqué apoyo pero no me lo dieron, al menos no quiénes esperaba y eso lo hizo más difícil. No quería estar así, infeliz. Mi familia al principio lo entendió pero cuando comenzaron a pasar los meses y yo seguí buscando trabajo en mi pueblo o remoto, comenzaron a criticar mi decisión, escuché como mi familia y incluso yo, justificaba el hecho de que me había regresado de la ciudad cuando tenía lo que muchos querían y la verdad es que me costó muchísimo tanto encontrar un lugar como irme, así que ya no me da vergüenza, fue mi esfuerzo y solo yo sé lo que estaba viviendo allá.
Ahora, después de descansar, llorar, intentar alentarme durante meses, también aprendí a confiar y parar un poco. Me di cuenta, de que sí necesitaba parar. Descansar. Ahora mismo, voy a volver a comenzar a intentar abrirme camino laboral, ahora a una hora de mi pueblo, así que lo intentaré pero eso no quita el hecho de que justo en estos momentos estoy teniendo miedo. Siento nostalgia y ya no quiero irme de mi casa, me pregunto ¿por qué los que vivimos en pueblos tenemos que irnos? y yo sé que están las redes y todo y un montón de cosas pero la realidad es que no es fácil, desde mi experiencia, lo intenté y sí, lo seguiré intentando pero me cuesta porque soy tímida y me causa sobre pensamiento estar en redes.
El hecho de ver mi maleta ya hecha me da tanto sentimiento, sé que no será lo mismo que antes, confió en que será bueno y que aprenderé mucho, solo que no puedo evitar sentirme rara y pensarlo mucho después de volver a estar en mi casa tanto tiempo. De verdad que solo estoy confiando porque ya no tengo un plan, cuando lo tuve y me aferré, me lastimaron. Luego de meses, lo volveré a intentar. Otro trabajo, otra ciudad, otra mudanza pero también otra aventura que me abrirá camino a un plan mayor que tal vez no entiendo pero lo iré descubriendo.
Pido a Dios por buenas personas a mi alrededor y también ser una de ellas, por buenos amigos, buenas experiencias y también fortaleza para continuar. Tengo miedo, pero lo haré con miedo. Trabajaré para vivir, no al revés. Será así.







0 comentarios