Frases de Alas de Estrella. Allison Saft

by - 5/04/2026

  • A veces, Clarion se preguntaba cómo era sentir que pertenecías a algo, tener tantos semejantes con los que poder contar, semejantes que te comprendieran a la perfección.
  • Debería querer aquello: respeto, deferencia, distancia imparcial. Pero no lo quería. Lo que más anhelaba en el mundo era lo único que de verdad no podía tener: que la conocieran.
  • Las hadas consideraban que los dones eran algo que daba propósito y alegría a los habitantes de la Tierra de las Hadas. Clarion tenía serias dudas de que su don fuera a fluir con esa facilidad.
  • <<¿Cómo será estar tan seguro de lo que hacer en la vida? -se preguntó-. ¿Cómo será poder hablar de ello?>>
  • <<Estaré esperándote cada atardecer todos los días durante una semana>>
  • Quizá lo que traté de decir es que no puedes culparte a ti cada vez que las cosas se tuerzan. Haz lo que puedas, pero es imposible solucionar por tu cuenta cada pequeño problema que pueda darse en la Tierra de las Hadas.
  • Hablaba con tanta sinceridad y esperanza que casi hacía que se ruborizara. La gratitud de él -el mero hecho de saber que alguien contaba con ella- era como un tesoro del que no deseaba separarse.
  • No creo que sepas lo que haces, pero he decido confiar en ti.
  • Por primera vez desde la aparición de las Pesadillas, tenía un camino que seguir. Además, había algo penosamente cautivador en la idea de que él estuviera allí, merodeando por la frontera en soledad a la espera de verla.
  • Ansiaba poner la mano sobre la de él, pero estaba paralizada. Había pasado mucho tiempo deseando que alguien la viera; que la viera de verdad. Ahora tal vez había ocurrido, comprendía cuán terrible sería permitirlo, y cuánto se complicaría la misión si sucediera.
  • La primavera se trata de renacimientos -continúo Iris, serena-. Cuando las cosas parecen ponerse muy negras, los capullos de flor suponen chispas de esperanza. Se requiere tiempo para que las cosas florezcan. Solo sé atenta y paciente. -Tras una pausa indecisa, señaló a Clarion con el dedo-. Así que no te tortures. Acabarás encontrándote, te lo prometo.

  • Quizá no había más hadas oníricas, pero si algo le había enseñado Petra después de tantos años era que no existían los problemas irresolubles. Lo que pasaba era que no habían dado con la solución.
  • Si hay algo más fuerte que el miedo es la esperanza.
  • Porque naciste para esto. Puedo sentirlo cuando te miro. Quizá sea tu magia. Quizá seas tú. Sea lo que sea, te rodea un aura especial. Inspiras respeto, sí, pero no es sólo eso; también inspiras esperanza. No la sentía desde hace mucho tiempo.
  • Clarion nunca había conocido a nadie con tanta predisposición para hacer promesas tan solemnes.
  • Lo que intento decir, creo, es que el verano nos anima a saborear el momento de la manera en que nosotros queramos.
  • Al igual que el verano, estos días previos a tu ascenso al trono son muy fugaces. Tómatelo como un momento de tu vida en el que debes escucharte a ti misma y averiguar qué quieres de verdad. En quién deseas convertirte.
  • La miraba como si fuera una maravilla frente a la que asombrarse. Su expresión se suavizó y se volvió más natural al darse cuenta de que ella lo observaba también, como si no esperara que lo descubriera, pero tampoco le importaba demasiado. El anhelo de sus ojos y sus labios entreabiertos era inconfundible. Se dio cuenta de que ya la había mirado de aquella manera en otra ocasión: la primera vez que cruzó al Invierno. Se preguntó exactamente cuánto tiempo hacía que quería besarla. Y se sintió muy tonta por no haberse dado cuenta antes.
  • Con el tiempo lo entenderás Clarion. Tu bondad es una virtud, pero también te traerá muchas complicaciones. No puedes sufrir tanto por los demás.
  • Así que perdónate a ti mismo porque esto habría pasado de un modo u otro. Lo que pasa es que tu y yo tuvimos la mala suerte de ser quienes debieran que arreglar lo que nuestros predecesores ignoraron. Ambos invertimos tiempo y esfuerzo en intentar ser dignos sucesores. Pero tú eres bueno por ti mismo.

  • En medio del clamor y el bullicio de la batalla, encontró su auténtico camino: Milori.

  • Qué maravilla ser testigo del momento exacto en que él se enamoró de ella. Tal vez siempre la había amado, en cierto modo, desde aquella noche en la se permitió sentir esperanza de nuevo.

  • Clarion -dijo él, pronunciando su nombre como si fuera una plegaria-, comparadas con tu vida no me importan nada. Haría ese trato gustoso todas las veces que hiciera falta.

  • Enfádate si quieres -dijo él-. Pero no puedo perderte.

  • Uno nunca terminaba de sentirse del todo preparado a la hora de afrontar cosas importantes.

  • Clarion -le dijo él con un tono de voz acerado-. Yo no me arrepiento de lo que hice, y tampoco te culpo a ti por lo que pasó. Lo volvería a hacer si se diera la ocasión.

  • Lo amaba. Quizá siempre estuvo destinada a amarlo, desde el preciso momento en que lo vio ahí de pie, en la frontera. ¿Cómo no hacerlo? Adoraba la firmeza de su carácter, su amabilidad, incluso esa valentía abnegada pero temeraria. Adoraba su sentido del humor irónico, y su férreo sentido del deber para con su gente. También lo amaba porque la había liberado.

  • Creo en ti -le dijo Artemis-. En tu fuerza. En tu bondad. En tu forma de ver las cosas. Es un honor dedicar mi don a proteger a alguien como tú.

  • Pero ser reina no consistía en tomar decisiones sencillas, sino en tomar las correctas.

  • Harás que todos tus súbditos de adoren. Y aunque ya no esté a tu lado, seguirás teniéndome. Nunca habrá una estrella más brillante. Y yo siempre te amaré.








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